Una rehabilitación alejada de la punitividad que representa la prisión

En la primera visita a la Cárcel de Mujeres de Bayamón para impartir un taller de teoría feminista, la profesora Catherine Marsh Kennerley fue interpelada por una estudiante con la pregunta: “¿Qué van a hacer las feministas por nosotras?”.
La docente interpretó la interrogante como una convocatoria y, en consecuencia, decidió unirse al grupo de profesores del Programa de Estudios Universitarios para Personas Confinadas de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras (UPRRP). Un proyecto surgió de un acuerdo entre el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) y la UPR en el año 2014.
Añadió que la “universidad debe ir a donde los estudiantes están si los estudiantes no pueden venir”. Asimismo, subrayó que la “Universidad de Puerto Rico debe tener un compromiso con todas las personas que están privadas de libertad para que puedan acceder a una educación universitaria”.
“Mi experiencia ha sido totalmente transformadora”, describió la catedrática de español sobre la práctica de impartir clases en la Cárcel de Mujeres que comenzó a ejercer en el 2019. “No solamente mi práctica pedagógica en la cárcel cambió sino mi práctica pedagógica en general”, elaboró Marsh Kennerley.
Explicó que visitar la cárcel y observar las condiciones del lugar la encauzó a cuestionar “la cultura de castigo que impera en Puerto Rico, la derrama punitiva que se sale de la cárcel y ocupa todos los espacios, incluso en la universidad”.
La profesora expresó que comparte la visión de mundo del pedagogo Fernando Picó Bauermeister, quien estaba convencido de que el mundo de la universidad y el mundo de la cárcel debían juntarse. Subrayó la importancia de que las personas que estudian o laboran en la UPR se acerquen más al mundo de la cárcel. “Si no lo conocemos, no estamos entendiendo el país. Yo creo que para entender el país y para entender el dolor del país hay que ir a la cárcel. No podemos seguir invisibilizando a las personas que están privadas de libertad”, señaló.
La docente consideró necesario el Programa de Estudios Universitarios para Personas Confinadas de la UPR, porque todos tienen derecho a la rehabilitación. “Si invertimos en la educación de las personas, no es necesario estar pensando en el castigo”, sostuvo.
“Hay que pensar en la restauración, en la reparación del daño porque está probado que, en realidad, la cárcel engendra más violencia y más cárcel; entonces, no es la salida”, agregó. Aseguró que “las personas que están en la cárcel son muchas veces tanto víctimas como victimarios entonces, tenemos una responsabilidad como país con todos los ciudadanos”.
Marsh Kennerley enfatizó en los retos que enfrentan las mujeres encarceladas porque no cumplen con el ideal de la buena madre. Indicó que el género influye en que la sentencia por delitos similares sea mayor, y los programas que ofrecen para rehabilitarse están bien marcados por el género. Señaló que en la cárcel de hombres no hay un taller de maquillaje, mientras que las mujeres privadas de libertad que quisieran aprender mecánica no cuentan con esa opción.
Actualmente, la profesora imparte el curso Escritura y Abolición en el Encierro, en el Programa de Estudios de Mujer y Género de la Facultad de Estudios Generales del recinto riopedrense. Indicó que las mujeres privadas de libertad son “más invisibilizadas y castigadas que los hombres”.
Aunque cerca de cada recinto hay una cárcel y podrían expandir el Programa de Estudios Universitarios para Personas Confinadas, el mayor reto del programa de bachillerato para el posible estudiantado que está privado de libertad es que está cerrado, indicó la docente. Asimismo, denunció que las universidades privadas acuden a las cárceles a reclutar estudiantes, y expresó que considera que la labor le corresponde a la institución pública.
Marsh Kennerley apuntó que ha sido testigo de los beneficios del Programa de Estudios Universitarios para Personas Confinadas, y mencionó a la alumna Ilka Cruz Rosario, quien recientemente fue indultada y comenzará una maestría en Trabajo Social. La profesora informó que está asesorando a Cruz Rosario en la redacción de un libro, el cual espera publicar el próximo año.

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