El artista comparte sus ideas sobre el desarrollo de Puerto Rico a través de la narración y sus ilustraciones
El reconocido artista plástico puertorriqueño Rafael Trelles guarda una gran fascinación por la literatura, tanto así que desde sus primeras y las aún inacabadas pinturas en su taller tienen figuras y elementos literarios que hacen referencia o protagonizan la obra, y en ocasiones agrega un poema al reverso del lienzo.
El artista, miembro de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española desde 2019, escribió e ilustró en 2022 su primer cuento individual, Los ojos de Juan Pantaleón.
Indicó que la historia, como la mayoría de sus trabajos, “comenzó con un ímpetu lúdico de juego”. Rafael Trelles, en repetidas ocasiones, ha mencionado que comienza a pintar con una mancha realizada al azar que le sirve de punto de partida.
Asimismo, detalló que en su obra siempre hay un acompañamiento visual, como en su poemario titulado El pez en llamas, publicado en 2014.
Rafael Trelles estudió un bachillerato en Artes Plásticas en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP), y continuó el posgrado en la Universidad Autónoma de México (UNAM).
En 1998, recibió la Medalla de las Artes por la Asociación Puertorriqueña de Artistas Plásticos afiliada a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). El artista fue distinguido con la Medalla de la Cultura de la Fundación Alegría en 2011.
Los temas, en sus obras, son principalmente oníricos, fantásticos, mitológicos y literarios. Además de pintor del género realismo mágico, es artista callejero, escultor, grabador, y diseñador de escenografías y vestuario.
Trelles admitió que no tenía la intención de publicar Los ojos de Juan Pantaleón de Avilés; sin embargo, compartió por correo electrónico su trabajo con el escritor Eduardo Rodríguez Juliá, quien motivó a Trelles a contactar a la casa Editora Educación Emergente. Agregó que, por sugerencia de la editorial,incorporó las ilustraciones, lo cual fue conveniente por el pequeño formato del libro.
El autor expresó que usó en el cuento al personaje de Juan Pantaleón como un “símbolo de la realidad colonial puertorriqueña, de la inmovilidad y la carencia de recursos para poder gestionar nuestro futuro como nación”.
Trelles se inspiró en el retrato El niño Juan Pantaleón Avilés de Luna Alvarado, de 1808, realizado por José Campeche, por encargo del obispo Arizmendi, para documentar a un bebé que nació sin las extremidades superiores e inferiores en el pueblo de Coamo. En la obra de Campeche, destaca el perfil psicológico de la mirada del infante que conoce su estado de dependencia.
Rafael Trelles también hace referencia a la pintura titulada Los Tullidos, de 1568, en una de las ilustraciones del cuento, para homenajear al artista holandés Pieter Brueghel.
El artista advirtió que los sucesos que ocurren en el cuento son ficción que toma eventos históricos y los mezcla, los cambia a su preferencia.
Comentó que, aunque la narración se sitúa en 1898, cuando lees el cuento, “sientes que es lo que estamos viviendo hoy en el 2022 con la imposición de las leyes 20 y 22 (ahora Ley 60), donde el gobierno de Puerto Rico pretende acoger a millonarios que vienen del extranjero a vivir aquí”.
Trelles reconoció que el “desamparo e impotencia frente a unos mecanismos económicos” establecidos por el gobierno lo impulsó a escribir el cuento, aunque inicialmente no era su intención.
En su obra presenta, con elementos fantásticos, las consecuencias que tuvo la compra de grandes cantidades de tierra a las personas de la isla por inversionistas del extranjero, que provocó la desaparición de las extremidades del niño y del terreno.
Trelles agregó que “se puede ver como si la tierra se negara a ser vendida y expoliada”, como una metáfora de un Puerto Rico impedido y dependiente, que intenta alcanzar su propio desarrollo mientras enfrenta el desplazamiento de los puertorriqueños de sus territorios.

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